domingo, 13 de octubre de 2013

12 DE OCTUBRE DE 2013


El 12 de octubre de 2013 quedará grabado en la memoria del teniente Colombo para siempre. En un día maravilloso, en el que el sol y los colores otoñales lucieron con una fuerza arrolladora, se celebró el “III Torneo Benéfico de Golf Alma de Quetzal”, de cuya ONG el teniente Colombo es socio fundador, auxiliar administrativo, botones, encargado de los extractos bancarios, lleva el control interno y, a ratos, realiza funciones de adjunto a la dirección (es decir, a él mismo).
El teniente Colombo se pasaría más de una vida agradeciendo a tantos amigos, compañeros de la comisaría y patrocinadores su apoyo, generosidad y cariño en esta tercera convocatoria (esta vez, dedicada a la memoria de la hermana del detective, fallecida seis meses antes). Sin ánimo de ser prolijo, el teniente Colombo no puede dejar de destacar en este post a su gran amigo, el inspector-jefe Enrique Mercant, artífice en un porcentaje altísimo del éxito del evento. Y a Luis Villanueva de Planinter, y a Ignacio Cano (Director Gerente del Club Las Lomas-Bosque), y al Grupo Nuria-Mepaban, que ofrecieron un cóctel inolvidable; y al mago Javier Martín, que ofició de maestro de ceremonias; y… a tantos y tantos amigos y patrocinadores.
Al final de la jornada ocurrió algo -felizmente inesperado- con lo que el teniente Colombo no contaba: la asistencia al acto de quien fue el ídolo de su infancia y su juventud: José Eulogio Gárate, jugador del Atlético de Madrid entre 1966 y 1977 (otra vez, el inspector-jefe Mercant estaba detrás de la “conspiración”). La emoción del teniente Colombo fue indescriptible. Por unos instantes, se quedó paralizado. 40 años después de verle jugar en el estadio de la Ribera del Manzanares se cumplía un sueño, multiplicado por mil.
Ayer, 12 de octubre de 2013, el teniente Colombo ratificó algo que llevaba décadas sospechando: que Gárate es un ejemplo de humildad, de sencillez, de caballerosidad y de generosidad. “¡Un hombre que había sido vitoreado tantas y tantas tardes por más de 50.000 personas me estaba dando las gracias por querer hacerme una foto con él! Era como estar delante de James Stewart en el clásico de 1939 de Frank Capra Caballero sin espada”, recuerda el teniente Colombo, conmovido por las muestras de cariño de un jugador irrepetible.
Ayer, 12 de octubre de 2013, el teniente Colombo corroboró una cosa más: corroboró que es del Atleti por personas como Gárate. Un jugador que ha representado la esencia misma del club, que lo ha hecho grande y que siempre se ha identificado, de corazón, con sus colores y su gente. Un símbolo eterno. Las leyendas existen (como las hadas), y en este día para el recuerdo, el teniente Colombo tuvo la inmensa fortuna de estrechar  la mano de una de ellas. Fue uno de los días más felices de su vida.
Por eso el teniente Colombo es del Atleti,… y lo será hasta su último aliento. “Gracias, Gárate; gracias inspector-jefe Mercant”, balbucea el teniente Colombo mientras firma este inolvidable post.

lunes, 7 de octubre de 2013

OPERACIÓN TRIUNFO MUNICIPAL


Los músicos que quieran tocar en las calles y plazas del distrito Centro de Madrid deberán superar una "prueba de idoneidad" que les permita obtener la preceptiva autorización municipal (diario EL MUNDO, 7/10/2013). “Ésta es la última astracanada que se le ha ocurrido a la olímpica y pizpireta alcaldesa de Madrid”, farfulla el teniente Colombo, todavía sorprendido por la noticia.
El argumento que ha dado el Ayuntamiento capitalino es que "la medida no pretende prohibir nada, sino adecuar esta actividad a la normativa de la Zona de Protección Acústica Especial de Centro, aprobada hace un año para limitar el elevado nivel de ruido que padece esta zona”.
Así las cosas, lo que el teniente Colombo propone es hacer lo mismo –en justa correspondencia- con el cargo de alcaldesa. Es decir, que la Sra. Botella supere un casting para que todos los madrileños puedan comprobar si es apta para el puesto, o no; teniendo en cuenta que es alcaldesa sin que la haya votado ni su empleada de hogar.
El teniente Colombo está absolutamente convencido que sería la primera triunfita en dejar la academia-ayuntamiento. No obtendría ningún voto, ni del jurado ni del público. “La expulsarían de la Operación Triunfo Municipal por inútil, por soberbia, por grotesca, por engreída, por improductiva, por caduca… y por hacer el ridículo en nombre de Madrid allende los mares”, opina el teniente Colombo, cariacontecido al comprobar, una vez más, en manos de quién está la gestión de los impuestos de los madrileños.

miércoles, 2 de octubre de 2013

BURUNDANGA


La “burundanga” (nombre vulgar de la escopolamina,… término que, por cierto, al teniente Colombo, siempre le trae a la memoria, de forma inevitable, la magnífica película Los cañones de Navarone, de 1961) es una droga utilizada por violadores, secuestradores y ladrones, con el objetivo de narcotizar a sus víctimas, que, con la voluntad cercenada, quedan a merced del delincuente. Al despertar de su sopor, apenas recuerdan nada de lo sucedido. Burundanga es también una comedia de enredo escrita por el joven autor catalán Jordi Galcerán, que actualmente se representa, con un éxito arrollador, en el teatro Lara de Madrid. Y, claro, el teniente Colombo no podía faltar a la cita (en este caso, con su inseparable gabardina, puesto que la noche amenazaba lluvia).
Sin ánimo de desvelar la idea central de la obra, al teniente Colombo le llamó particularmente la atención lo arriesgado del texto y la receptividad que, del mismo, se vivió en el patio de butacas. Un tema tan delicado, y que ha supuesto a la sociedad española tanto dolor y sufrimiento durante tantas décadas, se plantea en el escenario con valentía y muchas dosis de causticidad.
En Burundanga el reparto está a una altura más que notable. Destaca –en opinión del teniente Colombo- el trabajo de Mar Abascal, exagerada e histriónica, que atrae hacia sí toda la atención del público cuando está en escena; y, sobre todo, la presencia de Eloy Arenas, que aporta una experiencia y unas dotes cómicas impagables (“es el toque de calidad de la obra”, apuntilla el teniente Colombo).  
Durante la hora y cuarenta minutos que dura la representación el teniente Colombo no paró de reírse, y muy a gusto. “En definitiva, un espectáculo brillante, divertido y absolutamente recomendable. La pena es la situación de abandono en la que se encuentran algunos teatros madrileños…”, opina el teniente Colombo, mientras afila su lápiz para ponerle firma a este post teatral, el número 150.

martes, 24 de septiembre de 2013

EL CASO DE LA VIUDA NEGRA


Todavía emocionado por la lectura de “El enigma de la calle Calabria” (ver post del 24/7/2013), el teniente Colombo ha decidido acompañar al detective Víctor Ros, el personaje creado por el escritor Jerónimo Tristante, en una nueva aventura: “El caso de la viuda negra” (MAEVA Ediciones, 2008).
En esta ocasión, Víctor Ros debe llevar a cabo unas investigaciones  entre el Madrid decimonónico de finales del siglo XIX y la Córdoba milenaria, viéndose involucrado en dos casos: el robo de un dedo de la mano al cadáver de un coronel del ejército mientras permanecía en el depósito de un cementerio, y el de la sospechosa muerte del Marqués de la Entrada, un anciano casado con Lucía Alonso, una joven amiga de Clara, la esposa del policía.
De la misma forma que su colega el teniente Colombo, el inspector Ros no deja ningún cabo suelto; y el autor de “El caso de la viuda negra”, tampoco. Jerónimo Tristante –en opinión del teniente Colombo- vuelve a demostrar en esta novela unas dotes narrativas y una habilidad descriptiva de altísimo nivel.
“Con una trama muy elaborada y el recuerdo permanente de Holmes y Watson, el creador del sabueso Víctor Ros envuelve al lector, desde la primera página, en una atmósfera llena de misterio e intriga,  con un desenlace final sorprendente y originalísimo. Una novela muy entretenida y absolutamente recomendable”, valora el teniente Colombo, listo ya para la tercera entrega de la trilogía del detective Víctor Ros.

sábado, 14 de septiembre de 2013

CAMILLE PISSARRO


Aprovechando los últimos días de su periodo vacacional, y antes de regresar a la vorágine de la comisaría, el teniente Colombo se dejó caer por el museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. No quería dejar pasar la oportunidad de ver la exposición dedicada a Camille Pissarro (1830-1903), el creador olvidado del impresionismo.
El teniente Colombo ha disfrutado –y de qué manera- de la primera retrospectiva del artista en España, centrada en el paisaje, tanto rural como urbano, el género abrumadoramente dominante en la producción de Pissarro. La muestra, que presenta 79 óleos, se articula cronológicamente en función de los lugares donde residió y que inspiraron su pintura, como Louveciennes, Pontoise y Éragny.
Sin ser un experto en pintura, al teniente Colombo le llamaron particularmente la atención dos obras: Camino de Versalles, Louveciennes, sol de invierno y nieve (1870), que tiene la singularidad de presentar unos árboles, a ambos lados de un camino, que no están alineados mientras que sus sombras sí lo están (“un prodigio de técnica y originalidad”, apunta el teniente Colombo); y el óleo Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto lluvia (1897), que muestra una bulliciosa escena en la que se ven varios coches tirados por caballos y numerosos paseantes con sus paraguas abiertos (en opinión del teniente Colombo, “un cuadro precioso que presenta una atmósfera fascinante”).
Finalizada la visita a la exposición, el teniente Colombo enfiló el Paseo del Prado en dirección a la calle de Alcalá para tomar el autobús que le llevaría de regreso a casa. Le esperaba una paella mixta, que su madre prepara como nadie.

sábado, 7 de septiembre de 2013

MARINA


“Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió”. Así comienza la novela Marina (editorial Edebé, 1999) de Carlos Ruiz Zafón, que el teniente Colombo acaba de leer en los últimos suspiros del verano. La frase ha quedado almacenada en la buhardilla de su memoria para siempre. Le ha hecho reflexionar.
El protagonista de la historia es Oscar Drai, un joven de 15 años que vive en un internado de Barcelona, a comienzos de 1980. Un buen día, en una casa semiabandonada, conoce a Marina y al padre de ésta, Germán Blau, con los que vivirá una aventura que marcará, profundamente, su adolescencia y su juventud. Una aventura inolvidable, pero también cruel y peligrosa.
Al teniente Colombo, ávido lector de la obra literaria de Ruiz Zafón, esta novela –la cual no conocía hasta este momento- le ha sorprendido muy positivamente. Inevitablemente le ha recordado, en muchas de sus páginas, a “La sombra del viento” (del mismo autor), gracias, sobre todo, a las magníficas descripciones que realiza de la capital catalana de la década de los ochenta. Ruiz Zafón, en opinión del teniente Colombo, demuestra una habilidad narrativa y descriptiva a la altura de los mejores escritores de la historia.
“La excelente presentación de los personajes y una historia muy bien estructurada, hacen que el lector se vea envuelto rápidamente en una historia de misterio, ambición, locura y amor”, opina el teniente Colombo, todavía conmovido por la emoción que ha sentido con el desenlace de la historia, brillantemente resuelto por el escritor catalán. Sin duda, el teniente Colombo recomienda, con agitada excitación, la lectura de Marina, de Carlos Ruiz Zafón.

domingo, 1 de septiembre de 2013

UNOS HILILLOS DE ALQUITRÁN

 
A finales del mes de agosto, el teniente Colombo leía en la prensa que, por primera vez en 20 años, el Ayuntamiento de Madrid había eliminado la Operación Asfalto por falta de presupuesto. Los rotativos recordaban que la primera Operación Asfalto inició su andadura en 1989 y afectó a 135 calles con un presupuesto de 1.300 millones de pesetas, casi 8 millones de euros. La Operación Asfalto –informaban también los diarios- se institucionalizó en la década de los noventa y en los últimos 5 años el Ayuntamiento conservador del Partido Popular dedicó a la misma cerca de 15 millones de euros. Sin embargo, en 2013 nada; ni un céntimo. Las calles de Madrid no han recibido ni unos humildes hilillos de alquitrán.
 
Pues bien, con estos datos, lo que al teniente Colombo le resulta curioso, e indignante, es que para un gasto que redunda en la seguridad de los madrileños y en un mejor mantenimiento del parque automovilístico no haya partida presupuestaria; mientras que para un gasto tan absurdo e inútil como el alumbrado navideño –por ejemplo- siempre haya dinero en las arcas municipales (ver post del 1/12/2012 en este mismo blog: “Alumbrado navideño”).
 
“Este es el lamentable e irresponsable Ayuntamiento que tenemos, más cerca de un sainete de Carlos Arniches que del rigor y la seriedad en la gestión”, refunfuña el teniente Colombo, acalorado y lleno de ira, mientras prepara su gabardina para la temporada otoñal que, como casi siempre, se presentará en breve, y sin avisar.