sábado, 4 de mayo de 2013

¿MADRID 2020? NO, GRACIAS

El teniente Colombo rechaza, rotundamente, la candidatura de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos de 2020. La aventura olímpica –en su opinión- podría ser la puntilla para la grave crisis por la que atraviesa la ciudad, y el resto del país. El teniente Colombo no entiende cómo, en una situación de bancarrota como la actual, los regidores madrileños (y, en particular, su egregia alcaldesa), muestran de forma tan entusiasta -casi psicopatológica-, su amor por el olimpismo; como si organizar unas Olimpiadas fuera el bálsamo de Fierabrás, la medicina que acabará con todas las enfermedades que aquejan a la capital de España.
Al teniente Colombo el asunto le parece una cortina de humo para tapar la incapacidad e ineptitud de unos políticos sin ideas, sin recursos y sin voluntad, que llevan años protegiéndose unos a otros, con el fin de seguir viviendo –y de qué manera- de la política.
Para el teniente Colombo la salida de la crisis debe cimentarse en políticas de crecimiento a medio y largo plazo, en proyectos de I+D+i, en potenciar la sanidad y la educación públicas, en inversiones en infraestructuras, en medidas que fomenten el consumo y el ahorro, en reducciones de impuestos, en el impulso del crédito bancario (¡de una vez por todas!), en programas serios y coherentes con la realidad actual (huyendo de megaproyectos de dudosa rentabilidad y legalidad), y en mandar a paseo, de vez en cuando, a los señores de la Troika. En definitiva: el teniente Colombo está firmemente convencido de que la salida de la crisis debe sustentarse en políticas que permitan recuperar la confianza en el país, en no repetir los errores del pasado y, sobre todo, en la creación empleo.
“Si la solución a esta pertinaz crisis pasa por la construcción de casinos, locales destinados a la prostitución -Eurovegas- y organizar unos Juegos Olímpicos, mal vamos”, murmura el teniente Colombo, al mismo tiempo que recuerda las palabras del escritor francés Paul Valéry (1871-1945), muy oportunas en este momento: “la política es el arte de evitar que la gente se preocupe de lo que le atañe”.

viernes, 26 de abril de 2013

UNA DEUDA DE GRATITUD

Dentro del dolor que siente el teniente Colombo por la pérdida de su hermana (ver post del 17 de abril de 2013, La sonrisa eterna), quisiera transmitir, a través de este blog, su más profundo agradecimiento, y el de su familia, al servicio de oncología del hospital Sanitas La Moraleja de Madrid.
El equipo médico, dirigido por la doctora Margarita Feyjóo, acogió a la hermana del teniente Colombo con un cariño, una profesionalidad y una dedicación admirables. “Su labor ha sido, sencillamente, impagable”, recuerda, emocionado, el teniente Colombo; que tampoco olvida al Control de Enfermería de la planta 3ª del hospital, cuyo personal demostró una generosidad y una entrega más allá de lo que exige su trabajo.
El teniente Colombo está seguro que su hermana, allá donde esté, también se lo estará agradeciendo y les estará regalando una de sus maravillosas y eternas sonrisas.

miércoles, 17 de abril de 2013

LA SONRISA ETERNA

Este es el post más difícil al que se enfrenta el teniente Colombo desde el nacimiento de este blog hace casi dos años. Nunca hubiera querido escribirlo. Recientemente, la vida, o el destino, le han golpeado con especial dureza. Su hermana, en la mitad de su vida, se ha ido para siempre.
La hermana del teniente Colombo era pura energía, entusiasmo y vitalidad. Tenía el optimismo por bandera, a pesar de las dificultades que la vida le puso por delante, que no fueron pocas. Se caía y se levantaba, volvía a caer y se volvía a levantar… como ese boxeador a punto de ser noqueado; pero al que su orgullo, su entereza y su corazón le ayudan a seguir adelante. La hermana del teniente Colombo era generosa, sencilla, tenaz, bondadosa, desprendida, cariñosa, efusiva, maternal, apasionada, jovial… ¡un ejemplo de fortaleza y valor!
“Es evidente que la muerte sucede a cada instante y siempre nos sorprende, incluso en los fallecimientos esperados. Es misteriosa, extraña y supone un duro golpe a esa sensación de inmortalidad con que se desarrolla nuestra vida”, reflexiona el teniente Colombo, mientras una lágrima se escapa por su mejilla derecha, con el corazón roto de dolor.
En estos momentos, el teniente Colombo recuerda las palabras de la activista política estadounidense Hellen Keller (1880-1968), quien dijo en una ocasión que “lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos”. Sin duda, la hermana del teniente Colombo, y su eterna sonrisa, ya forman parte de su vida para siempre y cada caso de asesinato que resuelva a partir de ahora será un homenaje a ella. No la puede defraudar.

jueves, 28 de marzo de 2013

VOCEROS SIN ESCRÚPULOS

El teniente Colombo está empezando a cuestionarse seriamente la utilidad de la unión monetaria; al menos, mientras que al frente de la misma se mantengan sujetos como el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem.
Este individuo –un botarate de los pies a la cabeza- se ha permitido el lujo esta semana de aterrorizar a los ahorradores de la Unión Europea lanzando a los cuatro vientos una propuesta descabellada y errónea, aplicable en futuras crisis bancarias de cualquier país, como la empleada en el caso de Chipre: efectuar cuantiosas quitas sobre los depósitos superiores a 100.000 euros. Es decir, expropiar, a mano armada, el dinero de millones de personas que, probablemente, con mucho esfuerzo y trabajo han conseguido ahorrar durante años (en algunos casos, durante toda su vida).
El teniente Colombo sigue sin entender por qué las crisis bancarias, o financieras, no las pagan exclusivamente quienes las han generado; es decir, aquellos que, sin control y sin escrúpulos, han sembrado el pánico en los mercados y han producido quebrantos irrecuperables a millones de personas e instituciones públicas y privadas. “Hacer pagar siempre a los contribuyentes, los ahorradores, los depositantes… es indigno, injusto, inmoral y jurídicamente inviable”, murmura el teniente Colombo, mientras intenta –sin éxito- quitar una mancha de grasa de su gabardina.  
“Si para esto sirve la Unión Europea, mejor no haber entrado”, reflexiona el teniente Colombo, todavía indignado por las palabras del eurofuncionario holandés que, con tanta alegría e irresponsabilidad, ha pronunciado hace unos días.

lunes, 18 de marzo de 2013

SANIDAD PÚBLICA, DIVINO TESORO

De sobra es sabido que el teniente Colombo no es votante del Partido Popular. Razones “estructurales” le impiden identificarse con unos políticos, y sectores afines, que se encuentran en las antípodas de su forma de entender la vida. Pero si, además, a esos planteamientos antagónicos se une la fiebre ultraliberal del Partido Popular por privatizarlo todo, y en particular, la sanidad pública, el ninguneo electoral del teniente Colombo se convierte en rechazo montaraz.
En ese afán enfermizo por reducir el déficit público, el Ministerio de Sanidad ha tomado –o piensa tomar a corto plazo- una serie de medidas que suponen fuertes restricciones en el acceso a fármacos recetados por los servicios de Oncología de todo el país. Medicamentos que un enfermo de cáncer debe ya “copagar” en la farmacia, como los protectores gástricos, antieméticos para las náuseas, analgésicos, laxantes, corticoides para la mucositis... aunque, por el momento, la quimioterapia y la radioterapia siguen siendo gratuitas. “Este Gobierno es capaz de todo, no se detiene ante nada, con tal de tener contenta a la Sra. Merkel”, reflexiona el teniente Colombo, que se une a la preocupación de oncólogos y pacientes.
A juicio del teniente Colombo, no es malo que se fije cierto grado de racionalidad en el uso de algunos fármacos muy caros, que antes de la crisis se recetaban “alegremente” y que suponían terapias de dudosa eficacia por lo avanzado de la enfermedad, pero no se observa el mismo “ímpetu” restrictivo en los puestos directivos de los hospitales, en el parque de coches oficiales ni en la contratación –a dedo- de puestos de confianza.
El teniente Colombo no puede estar más de acuerdo con unas recientes declaraciones del doctor Jesús García García-Foncillas, jefe del servicio de Oncología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, que es partidario de "sin prescindir de nada y sin comprometer la seguridad del paciente, aprovechar la coyuntura para tratar de ser lo más eficientes posibles. Que lo que podamos invertir en prevención se traduzca en el máximo beneficio para el paciente". El teniente Colombo tiene serias dudas de que el Gobierno del Partido Popular tenga la misma sensatez y sensibilidad que el doctor García-Foncillas.

domingo, 10 de marzo de 2013

TODO LO QUE ERA SÓLIDO

Apenas unas horas después de aparecer en las librerías, el teniente Colombo no pudo resistir la tentación de hacerse con el último libro de Antonio Muñoz Molina, un ensayo que tiene por título Todo lo que era sólido (Seix Barral, 2013).
Muñoz Molina (el autor de cabecera del teniente Colombo) reflexiona en este libro sobre la crisis actual, y presenta una tesis muy clara: todo lo que existía, todo lo que dábamos por hecho y por derecho, de repente, ha dejado de existir o es puesto en cuarentena con muy mal pronóstico de futuro.
Aunque alejado del resto de la producción literaria de Muñoz Molina (Beltenebros, Beatus Ille, El jinete polaco, Ardor guerrero, Plenilunio o Sefarad), el ensayo Todo lo que era sólido invita a reflexionar sobre la difícil situación en la que estamos y pretende ser una mirada limpia y plenamente lúcida acerca de una enfermedad que empieza a hacerse crónica. “El ensayo no está exento de jugosas y divertidas anécdotas sobre la Expo del 92 y las visitas de autoridades españolas a Nueva York con el fin de promocionar los productos patrios, a costa siempre del erario público”, apunta el teniente Colombo, que ha disfrutado con este libro como siempre lo ha hecho con el autor jienense.
Muñoz Molina propone a los ciudadanos pasar a la acción, a exigir y dirigir un cambio de dirección, aunque siempre de forma moderada, respetuosa y por supuesto pacífica. Cree firmemente que "hace falta una serena rebelión cívica" y que debemos ponerla en marcha cuanto antes, porque "hay cosas inaplazables". El teniente Colombo no puede estar más de acuerdo con estas propuestas porque, además, están planteadas por una de las mentes más inteligentes del país.

sábado, 2 de marzo de 2013

LINCOLN

El personaje de Abraham Lincoln siempre ha ejercido sobre el teniente Colombo una especial fascinación. Tanto la época en la que se desarrolla la vida de Lincoln (primeros dos tercios del siglo XIX), como su lucha personal por abolir la esclavitud, y su trágico final, aportan a su figura poderosos elementos de atracción y seducción. Una vida muy cinematográfica.
Si en la época dorada de Hollywood la vida del 16º presidente de los Estados Unidos fue llevada a la pantalla, de forma magistral, por John Ford en El joven Lincoln (1939), con una soberbia interpretación de Henry Fonda; en esta ocasión, Steven Spielberg ha dotado al personaje de su inconfundible sello personal.
A pesar de su abultado metraje, Spielberg consigue mantener un ritmo fluido a lo largo de toda la película, que, en opinión del teniente Colombo, va de menos a más; atrapando al espectador en cada secuencia. La actuación de Daniel Day-Lewis es, sencillamente, sublime; de una fuerza dramática portentosa. La película cuenta también con un ramillete de secundarios a la altura del protagonista: Sally Field (compañera y esposa de Lincoln), Tommy Lee Jones (magistral de principio a fin), David Strathairn y James Spader, entre otros.
Para el teniente Colombo, Lincoln (Steven Spielberg, 2012) es una película redonda, técnicamente impecable. Puro entretenimiento. Cine con mayúsculas.